Qué son los límites en tiempos posmodernos?

lunes, 22 de febrero de 2010

Cuando debemos consultar a un psicólogo?

Cuando nos convertimos en padres y madres vamos aprendiendo día a día formas y estilos. Escuhamos propuestas (ya sea de familiares cercanos, amigos, etc), improvisamos. Pero cuando surgen situaciones que nos desbordan y sentimos que la angustia nos embarga porque no sabemos cómo continuar con "el problema que se nos ha presentado" ese es el momento de buscar un profesional que pueda guiarnos, no hacernos sentir culpa sino acompañarnos en la tarea ardua de ser padres.
Esos problemas pueden ser variados: desde berrinches incontenibles, agresividad, casos de maltrato infantil, enuresis, problemas conyugales hasta problemas físicos en nuestros chiquitos que nos afectan (y lo afecta).
No hay una fórmula para enfrentar solos la problemática. Menos cuando ninguno de nosotros es un súper héroe capaz de sobrellevar una vida laboral, de pareja, social y, en un momento determinado puede estresarnos y hasta angustiarnos ciertas etapas o situaciones.
Los padres, a veces, necesitamos ayuda.
Socialmente se nos ha enseñado a que un adulto tiene que ser fuerte y un hijo se lo puede criar muy fácil. "La pluma con sangre entra", fue una frase que ha perseguido a generaciones y ello nos llevó a forjar la idea de que está mal reprimir. Porque reprimir quiere decir "mano dura", y muy mal empleado está el término. Cuando el guiar a nuestros hijos desde bebés, a partir de rutinas, a partir de establecer hechos esperables es también encauzar su deseo desbordado (y lógico de un bebé).
Es, hasta, inexacto plantear que ir a un psicólogo es porque "se está loco", o la clásica "yo soy mi propio psicólogo", o "nadie puede decirme a mí cómo criar a mi hijo". Recordemos que nuestros hijos aprenden de nuestros ejemplos y es una gran responsabilidad guiar a pequeñas personitas a ser autónimas, felices pero con padres, también, felices y satisfechos por lo brindado.
Si cuando sentimos un síntoma físico vamos a un médico sin dilación, cuando tenemos accesos de angustia o nos sentimos desbordados por qué no acudir a grupos de reflexión de padres o a un profesional?. Solo pensemos en ello. A veces, juntarnos con otros padres que atraviesan situaciones similares nos ayuda a saber que no estamos solos, y sentirnos contenidos es satisfactorio y nos permite fortalecer nuestra alma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario